De Dora Sterman y Héctor Presa
Dirigida por Larry Silberman
Es la historia del señor Rodríguez, hombre
gris, rutinario y tímido, que nunca se animó a proponer
algo. Un día aparece en su casa un hado, algo así como un
hada pero varón, tierno y travieso, que mediante el juego y la
alegría ayuda al señor Rodríguez a desprenderse de
sus ataduras y lo anima a descubrir una nueva forma de vivir la vida.
La anécdota se refiere a que la posibilidad de
llevar una vida plena, feliz, y llena de colores, o una vida triste, mediocre
y obscura, es una decisión que cada uno debe tomar.
Otro de los mensajes que intenta transmitir la obra es
que, a pesar de que los dos personajes hablan en idiomas diferentes y
aparentemente son de mundos distintos, pueden comunicarse y establecer
un vínculo que les permitirá crecer a partir de la búsqueda
de lo que tienen en común y no de lo que los diferencia.
Este espectáculo tuvo una excelente repercusión
de crítica y público en México, Argentina, Costa
Rica y Panamá
Invitada al Festival Cultural Sinaloa en 1991 y 1992.
Participó en el Festival Internacional de Teatro
de la Habana, Cuba 1993.
Reconocida por el TCG (Theatre Communications Group)
de E.U.A.